Crecimiento

Economía española crece 2,8% pero enfrenta desafíos globales

Color a las noticias

La economía española en 2025: un crecimiento moderado pero sostenido

En 2025, la economía española ha mostrado un crecimiento del 2,8%, lo que representa una desaceleración de siete décimas en comparación con el año anterior. A pesar de esta moderación, el crecimiento en el último trimestre del año se aceleró ligeramente, alcanzando un 0,8%, según los datos preliminares de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Revisión de las cifras del PIB

El INE ha realizado una revisión a la baja de las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) interanual para los primeros tres trimestres de 2025. En particular, el crecimiento del primer trimestre se ha ajustado del 0,6% al 0,5%. Este ajuste ha llevado a que el crecimiento interanual del PIB se sitúe en el 2,6% en el cuarto trimestre, lo que representa una décima menos que en el trimestre anterior y marca la tasa más baja desde el cuarto trimestre de 2023.

Impulso de la demanda interna

El crecimiento del PIB en el último trimestre fue impulsado principalmente por la demanda interna, que aportó un punto completo al crecimiento. En contraste, el sector exterior tuvo un impacto negativo, restando dos décimas al avance de la economía. La demanda nacional, por su parte, contribuyó con 3,6 puntos al crecimiento del 2,8% del PIB en 2025, lo que representa un aumento de tres décimas en comparación con el año anterior.

El aumento en la inversión ha sido notable, con un crecimiento del 6,3% en 2025, la tasa más alta desde 2018.

Crecimiento de la inversión y del gasto público

La inversión ha sido uno de los motores del crecimiento económico en 2025. Con un incremento del 6,3%, este repunte es 2,7 puntos superior al de 2024. Este aumento en la inversión se ha visto reflejado en varios sectores, siendo la construcción el más destacado, con un crecimiento del 5,6%. Por otro lado, el gasto público creció un 1,8%, aunque esta tasa es 1,1 puntos inferior a la de 2024 y representa el crecimiento más modesto desde 2022.

El PIB a precios corrientes alcanzó los 1.685.783 millones de euros, lo que significa un aumento del 5,7% respecto al año anterior. Este crecimiento se ha visto respaldado por el dinamismo en el consumo de los hogares y la inversión, a pesar de un contexto internacional lleno de incertidumbres.

Desempeño del consumo y del gasto público

En el último trimestre del año, el gasto en consumo final de los hogares se incrementó un 1%, manteniendo el mismo ritmo que en los dos trimestres anteriores. Sin embargo, el gasto público mostró una desaceleración significativa, con un crecimiento que cayó a solo 0,1%, lo que representa una disminución de 1,2 puntos en comparación con el trimestre anterior.

La inversión también ha tenido un desempeño sólido, aumentando un 2,2% trimestralmente, lo que se traduce en un crecimiento constante en comparación con el trimestre anterior. La inversión en vivienda, en particular, se aceleró hasta un 2,7%, mientras que la inversión en productos de propiedad intelectual creció un 2,5%.

El sector exterior y su impacto en el crecimiento

A pesar del crecimiento en el consumo y la inversión, el sector exterior ha tenido un impacto negativo en el crecimiento económico. En el cuarto trimestre, las exportaciones aumentaron un 0,8%, en contraste con el descenso del 0,7% del trimestre anterior. Las importaciones, por su parte, también mostraron un incremento, acelerando su crecimiento hasta un 1,4%.

En términos interanuales, el crecimiento del PIB se ha visto afectado por la demanda externa, que ha restado un punto al crecimiento total. Este es el quinto trimestre consecutivo en el que la demanda externa presenta aportaciones negativas, lo que refleja un desafío persistente para la economía española.

Análisis del empleo y la productividad

El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, creció un 2,8% en términos interanuales, lo que representa una desaceleración de cinco décimas en comparación con el trimestre anterior. En términos intertrimestrales, el empleo avanzó un 0,3%, marcando su tasa más baja desde el segundo trimestre de 2024.

Las horas efectivamente trabajadas también mostraron un aumento del 2,2% interanual en el cuarto trimestre, aunque esta cifra es cuatro décimas inferior a la del trimestre anterior. En cuanto a la productividad, se observó un descenso del 0,2% en la productividad por puesto de trabajo, mientras que la productividad por hora efectivamente trabajada aumentó un 0,4%.

La desaceleración en el crecimiento del empleo y la productividad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico en el futuro.

Perspectivas para el futuro

A medida que se avanza hacia 2026, la economía española enfrenta desafíos y oportunidades. La combinación de un crecimiento moderado en el PIB y un aumento en la inversión sugiere que, aunque la economía se está desacelerando, hay fundamentos sólidos que podrían sustentar un crecimiento continuo.

El Ministerio de Economía ha destacado que el crecimiento trimestral del 0,8% en el cuarto trimestre de 2025 representa el mayor ritmo de crecimiento de todo el ejercicio. Este crecimiento se atribuye al dinamismo del consumo de los hogares y la inversión, a pesar de un entorno internacional incierto.

A medida que el país se enfrenta a estos desafíos, será crucial monitorizar la evolución de la demanda interna y externa, así como el impacto de las políticas económicas en el crecimiento del empleo y la productividad. La capacidad de la economía española para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado global será determinante para su desempeño en los próximos años.


Podcast El Desván de las Paradojas
Publicidad