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Petróleo supera los 100 dólares por tensiones en Oriente Próximo

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El precio del petróleo alcanza niveles históricos por tensiones en Oriente Próximo

Este lunes, el mercado energético ha sido sacudido por una subida significativa en los precios del petróleo, marcando un hito que no se había visto desde 2022. Tanto el crudo Brent como el West Texas Intermediate (WTI) han superado la barrera de los 100 dólares por barril, impulsados por la creciente incertidumbre sobre el suministro de petróleo debido a las recientes tensiones en Oriente Próximo.

Aumento drástico en los precios del crudo

El crudo Brent, que es el referente en Europa, experimentó un aumento impresionante antes de la apertura de las bolsas europeas, alcanzando un máximo intradía de 119,40 dólares, lo que representa un incremento del 28%. Aunque posteriormente moderó su ascenso, el precio se estabilizó en torno a los 107 dólares, lo que aún representa un incremento del 15% en comparación con el cierre del viernes anterior.

Por su parte, el WTI, que es el referente para el mercado estadounidense, también vio un aumento notable, llegando a tocar los 119 dólares por barril, lo que supone un aumento del 30%. Sin embargo, este precio también se ajustó a la baja, situándose alrededor de los 102 dólares, con una revalorización del 13% desde el cierre anterior.

La escalada de precios es un reflejo directo de la inestabilidad geopolítica que afecta a la región.

Impacto del conflicto en el suministro energético

La escalada de precios no se puede desvincular de los recientes ataques a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Este conflicto ha generado una respuesta contundente por parte de Irán, que ha comenzado a bloquear el estrecho de Ormuz, una de las rutas más críticas para el transporte de petróleo y gas en el mundo. Este estrecho es vital, ya que por él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, y cualquier interrupción en esta vía tiene repercusiones inmediatas en la economía global.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) ha advertido que el estrecho de Ormuz es un punto neurálgico para las exportaciones de grandes productores de la región, como Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Qatar. La mayoría de los volúmenes que transitan por esta ruta no cuentan con alternativas viables, lo que aumenta la preocupación sobre el impacto de un posible cierre prolongado.

Declaraciones de fuerza mayor en el sector energético

En medio de este contexto, la empresa energética de Bahréin, Bapco Energies, ha declarado fuerza mayor en sus operaciones debido a un ataque a su única refinería. Este tipo de declaración es común en situaciones de crisis y permite a las empresas eximirse de ciertas responsabilidades contractuales. La empresa ha afirmado que su capacidad operativa se ha visto gravemente afectada por el conflicto en curso en Oriente Próximo.

Previamente, QatarEnergy, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL) del mundo, también había declarado fuerza mayor para los compradores afectados, interrumpiendo su producción debido a ataques en sus instalaciones. Este tipo de decisiones reflejan la gravedad de la situación y el impacto directo que está teniendo en el suministro energético global.

La fuerza mayor es una cláusula que permite a las empresas no cumplir con sus obligaciones contractuales debido a circunstancias imprevistas e inevitables.

El gas también experimenta un aumento en su precio

El mercado del gas no se ha quedado atrás, ya que el precio del gas en el mercado de futuros holandés, un referente para Europa, también ha registrado un aumento significativo. Antes de la apertura de las bolsas, el precio alcanzó casi un 20% de incremento, situándose en 65,70 euros por megavatio hora. Sin embargo, tras el inicio de la negociación, este aumento se moderó al 14%.

Este incremento en el precio del gas está vinculado a la misma inestabilidad que afecta al petróleo, ya que ambos recursos son cruciales para el funcionamiento de las economías modernas. La interdependencia entre el petróleo y el gas en el contexto energético global es evidente, y cualquier perturbación en uno de estos mercados afecta directamente al otro.

El estrecho de Ormuz: un punto crítico para el comercio energético

El estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Este estrecho es vital para el comercio energético global, ya que en 2024, el flujo de petróleo a través de esta ruta promedió 20 millones de barriles diarios, lo que representa aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos.

La EIA estima que los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos derivados. Además, cerca de un 20% del comercio mundial de gas natural licuado también transitó por Ormuz, principalmente desde Qatar.

Medidas de seguridad para el transporte marítimo

Ante esta situación crítica, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de Estados Unidos ha anunciado un plan de 20.000 millones de dólares para asegurar los cargamentos transportados por vía marítima en Oriente Próximo. Esta medida se ha tomado tras consultas con el secretario del Tesoro estadounidense y se implementará en estrecha coordinación con el Mando Central de Estados Unidos (Centcom).

El plan de la DFC se centrará inicialmente en seguros para la maquinaria y el casco de los buques, así como para sus cargamentos. La DFC ya ha identificado aseguradoras norteamericanas con las que se contratarán las pólizas necesarias.

Este plan busca ofrecer un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede proporcionar, garantizando así el flujo de petróleo, gasolina, gas natural licuado y otros productos esenciales.

Perspectivas futuras del mercado energético

Con el conflicto en Oriente Próximo en curso y la incertidumbre sobre el suministro energético, los mercados están en un estado de alerta. Las fluctuaciones en los precios del petróleo y el gas son una señal clara de que el mercado se enfrenta a desafíos significativos. Las decisiones de las empresas energéticas y las políticas de los gobiernos tendrán un papel crucial en la determinación de la dirección futura de estos precios.

Los analistas del sector energético están observando de cerca la evolución de la situación, ya que cualquier cambio en la dinámica del conflicto podría tener repercusiones inmediatas en los precios del petróleo y el gas. La interconexión entre los mercados y la geopolítica es más evidente que nunca, y los actores del mercado deben estar preparados para adaptarse a un entorno en constante cambio.


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